Pasamos el resto de la noche en la calle, estábamos completamente solos, sin vestimenta, con miedo y sin efectivo. Estábamos cansados y asustados para acercarnos a la casa porque todavía estaba tomada, pero le dije Irene que enfrentáramos nuestros temores y acercarnos a esa casa. Entramos y sentimos que nos rodeaban, Irene lloraba, gritaba y decía que estaba siendo tomada. Desesperado no sabía qué hacer, solo decía Irene, Irene, deja de jugar, de repente comienza a decir cosas que no entendía, se le pusieron los ojos rojos, parecía el mismo Satanás, se comenzó a desintegrar poco a poco hasta no quedar nada, solo un poco de polvo gris. Brinque por la ventana gritando: ¡es verdad!, ¡es verdad! Esta tomada y ahora fue mi hermana linda.
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