martes, 2 de noviembre de 2010

SER POLVO

Pasan los tiempos y siento que me estoy convirtiendo en un viejo árbol, siento que mi cuerpo se había enterrado a lo más profundo de la tierra, mi cabeza estaba afuera y de ella nace después el tronco y de estas enormes ramas, las cuales hacían melodía cuando veía la briza pasar encima de mí. Pero al pasar por donde estaba encontré algo muy raro, que fue cuando caía algo de mí, lo cual no eran hojas verdosas, sino caían hojas de cuadernos, escrita con tinta roja, los papeles en si eran legados, que cuando caían de mis ramas se cumplía todo lo que estaba escrito, los científicos al verlo se sorprendieron mucho y decidieron ponerle como nombre, mejor dicho bautizarlo como “el árbol de los Milagros”.

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