Salen todos, de repente El niño, Alberto, Bill y Sniggers oyeron un ruido y se atemorizaran pensando que iban a morir por aquel ídolo, quien tenía cara de malhechor, pero no. Aquel ídolo tenía en sus manos una bolsa llena de dulces y los regalo a los niños, porque siempre quiso ser más que todos, pero solo el ídolo lo podría ser.
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